Facebook: El Gran Hermano que todo lo ve

A estas alturas decir que Facebook sabe demasiado de nosotros es quedarse corto… Nik Cubrilovic ha descubierto que la red social de Mark Zuckerberg sigue recopilando datos del usuario incluso cuando hemos cerrado sesión en la red explícitamente.

Esta práctica resulta extremadamente anormal además de levantar muchas sospechas. ¿Por qué Facebook tiene que meter las narices y recopilar datos tras haber cerrado sesión? ¿Qué datos son esos? ¿Qué hace con ellos? Muchas dudas y pocas respuestas…

A día de hoy son muchísimos los servicios que usamos y que almacenan en nuestros equipos ciertos archivos llamados “cookies” (galletas en inglés) que sirven para personalizar nuestra experiencia de usuario en los mencionados servicios. Una vez que cerramos sesión la práctica habitual es eliminar esas cookies, pero Facebook no lo hace sino que las mantiene…

Realmente es un asunto que asusta, ya que tal y como lo explica Cubrilovic:

Con mi sesión de Facebook cerrada, cada vez que visito una página con un botón Facebook de me gusta, compartir o cualquier otro widget, la información, incluyendo mi identificador de cuenta, está siendo enviada a Facebook.

Pero… ¿con qué fin mantiene Facebook esas cookies? Según ha declarado Arturo Bejar (ingeniero de Facebook) dice que las cookies de Facebook no son borradas porque están hechas para mejorar el servicio y porque tienen como objetivo protegerte a ti y a Facebook de posibles amenazas de seguridad o phishing (es decir, que el seguimiento existe y es real). Además niega tajantemente que la red social esté vendiendo información de sus usuarios a terceros…

Personalmente creo que el afán de la red social porque compartamos absolutamente todo va demasiado lejos. Facebook se ha convertido en un Gran Hermano que todo lo ve y nunca está satisfecho, sino que siempre quiere más… (Quizás Orwell no exagerara tanto en “1984”). Métodos como este me parecen abusivos, además de que se amparan en el desconocimiento técnico de la gran mayoría de usuarios para orquestar acciones como estas…

Desde luego que si uno quiere subirse al carro de lo social la moneda con que debe pagar es su privacidad, pero la pregunta que debes hacerte es la siguiente: ¿Hasta qué punto estás dispuest@ a desvelar tus secretos a cambio de una experiencia social más personalizada?

Vía: Nik Cubrilovic

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