Yik Yak en el punto de mira

La aplicación Yik Yak ha explotado en los últimos meses en territorio americano, siendo una de las más populares entre jóvenes. Sin embargo donde hay mucha luz hay mucha sombra, y las polémicas no han parado de surgir en torno a su uso.

Sencillamente la app funciona de la siguiente manera: uno la ejecuta, y dependiendo la zona geográfica donde se encuentra el usuario, aparecerán mensajes dejados por otros usuarios. Ejemplo: entramos a determinado edificio, encendemos Yik Yak y quizás nos encontremos con un mensaje que diga “el baño del segundo piso está roto”.

Puede parecer divertido e inclusive tomarse como un juego, pero las escuelas estadunidenses han pegado el grito al cielo argumentando que este tipo de aplicaciones influyen en el cyber-bullyng.

La prensa americana no tardo en levantar la noticia, por lo que los responsables de Yik Yak han decidido limitar el funcionamiento de su app en las coordenadas de las escuelas o centros educativos que se comuniquen con ellos para bloquear su uso.

De esta manera, una escuela que no quiere que sus alumnos accedan a estos mensajes anónimos, podrán bloquear su acceso, impidiendo que otros niños dejen mensajes negativos o incitando a la violencia hacia otros alumnos.

Hasta hoy, Yik Yak ha bloqueado su app en más de 100.000 colegios y siguen cayendo notificaciones de escuelas que quieren sumarse a esa cifra. En una entrevista con uno de los desarrolladores de la aplicación, este comentaba: “Fuimos unos ingenuos. Creamos la aplicación principalmente para estudiantes universitarios. Usar la aplicación de la forma en la que pretendíamos que se usase requiere cierta madurez y responsabilidad”.

Lamentablemente el bloqueo de este tipo de apps no terminará con el ciber acoso, ya que los jóvenes aún pueden hacerlo vía redes sociales o escribiendo en las puertas de los baños de la escuela, algo que ha sucedido desde siempre.

Por el momento, se valora la posición que ha tomado Yik Yak al respecto, y esperamos que la tendencia del acoso digital disminuya poco a poco hasta desaparecer.

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Acerca de Nikos Gemidopoulos

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