
Así es. Un juez en el estado de Texas acaba de dictar una de las sentencias más importantes en los últimos tiempos. Prohibió que Microsoft continúe vendiendo en Estados Unidos uno de sus programas pródigos, Word. Pero si esto te parece poco, también prohibió cualquier tipo de software que pueda abrir archivos con extensiones .XML, .DOCX, .DOCM o que creen documentos .XML personalizados.
La sentencia llega tras un largo camino que comenzó allá por el 2007, cuando la compañía i4i demandó a “las ventanitas” por saltarse las patentes que blinda al formato .XML y de la cuales son los titulares desde el año 1998. La sentencia en cuestión, obliga a la gente de Redmond a pagar unos “míseros” u$s200 millones, seguidos por otros u$s40 millones por violación de patente con conocimiento y unos últimos u$s37 millones por concepto de intereses, LOL!.

Al menos, a esa conclusión apuntan todos los indicios. Microsoft ha registrado la patente 20070157227, que le otorga el poder de incluir publicidad en el propio sistema operativo gracias al examen de archivos y perfiles de los usuarios con el fin de adaptar la publicidad lo máximo posible.