La evolución de las máquinas tragaperras a lo largo de la historia


Las máquinas tragaperras forman parte de nuestra vida cotidiana. La mayoría de los bares donde paramos habitualmente para tomar un café o una cerveza cuentan con algunas de estas máquinas tan populares en la actualidad. Una accesibilidad inimaginable a finales del siglo XIX, momento histórico donde tenemos que remontarnos para encontrar la primera máquina tragamonedas de la historia. Las primeras slots surgieron en 1891 en diversos bares de Brooklyn, Nueva York. Los empresarios norteamericanos Sittman y Pitt tomaron la idea de diferentes máquinas mecánicas del viejo oeste que ofrecían la posibilidad de apostar por la aparición de los colores rojo o negro durante los giros de una ruleta con forma de disco.

Sittman y Pitt modificaron el plato de colores por cinco tambores con 50 cartas en total. En realidad, las imágenes de la máquina se basaban en una bajara de póker (que contiene 52 cartas), pero eliminaron tanto el 10 de picas como la J de corazones para reducir las posibilidades de conseguir una escalera real, por tanto, el premio de los jugadores también se reducía considerablemente. Cuando el jugador tocaba la palanca, los cinco tambores giraban y se mostraban cinco cartas en su parte frontal formando una mano tradicional de póker. Un mecanismo que se popularizó por toda la ciudad de Brooklyn, incluso casi todos los bares llegaron a contar con alguna máquina tragaperras.

El principal fallo de esta máquina primitiva es que no contaba con un mecanismo de inserción de monedas, ni tampoco de pago de dinero directamente al ganador, sino que la cantidad obtenida era entregada por el propietario del establecimiento. Los premios consistían en una cerveza gratis, cigarrillos, así como otros productos proporcionados por cada establecimiento como forma de pago, aunque siempre dependiendo de las cartas obtenidas. Por este motivo, la primera máquina a la que se le atribuye el nombre de tragaperras es la que desarrolló Charles August Fey en 1887, denominada Liberty Bell (Campana de la Libertad).

El ingeniero de origen alemán instalado en San Francisco revolucionó el mercado con su primera máquina tragaperras, que contaba con tres tambores y en cada uno de ellos aparecían diferentes tipos de figuras representadas: las herraduras, las espadas, los corazones, los diamantes y las campanas de la libertad. A diferencia de la máquina diseñada por Sittman y Pitt, Charles August Fey automatizó el mecanismo de ganancias e inserción de monedas, ya que al contar con cinco símbolos únicos se podía comprobar de forma sencilla en qué momento exacto se había producido una victoria. De esta forma, los jugadores podían introducir las monedas correspondientes y probar suerte con la palanca situada en el lateral de la máquina. Cuando un jugador conseguía obtener tres campanas de la libertad en una misma línea, el pago se realizaba de forma automática otorgándole el mayor premio posible: diez monedas.

El origen de los símbolos de frutas

A raíz del éxito de la máquina de Charles August Fey, numerosos imitadores y competidores fabricaron máquinas copiando el diseño del ingeniero de origen alemán. Uno de los más destacados fue Herbert Mills, un fabricante con sede en Chicago que en 1907 produjo la denominada Operator Bell, derivada de la Liberty Bell. A pesar de la popularidad de estas máquinas en casi todas las ciudades norteamericanas, numerosos estados legislaron en contra de este tipos de juegos y prohibieron cualquier máquina con premios en metálico. Unas restricciones que tuvieron un gran impacto en la producción de las slots, así como en sus ubicaciones y los premios que otorgaban a los jugadores.


Fuente: https://www.casinosonlineespana.net

Para saltarse esas prohibiciones, algunos empresas sustituyeron el dinero por otro tipo de premios en forma de chicles y caramelos. La compañía Bell Fruit Gum Company introdujo los símbolos de las frutas en las máquinas tan populares en todas las tragaperras de bar en la actualidad, que indicaban los diferentes sabores de los chicles que los jugadores podían ganar. Además, también incorporaron el símbolo BAR, correspondiente al logo de la empresa norteamericana proveedora de los chicles, que con el paso de los años se ha convertido en un auténtico icono de las máquinas tragaperras.

La implantación de las máquinas tragaperras en los casinos

Hay que remontarse hasta la década de los 40 para encontrar los primeros casinos norteamericanos con máquinas tragaperras. Benjamin “Bugsy” Siegel, uno de los mafiosos estadounidenses más temidos de la época, instaló las slots en el Flamingo Las Vegas, un hotel y casino localizado en el estado de Nevada, para que las mujeres acompañantes de los clientes pudieran distraerse mientras los hombres jugaban en las tradicionales mesas de juego. Al poco tiempo, esta nueva forma de entretenimiento superó en ganancias a las mesas de juego, convirtiéndose en una modalidad fundamental de cualquier complejo de ocio. Desde entonces, las máquinas tragaperras siempre han estado relacionadas con los casinos.

Las máquinas tragaperras tradicionales contaban con un mecanismo sencillo, que consistía en introducir una monea para poder tirar de una palanca, la cual ponía en movimiento los rodillos hasta que se iban parando progresivamente de izquierda a derecha, desvelando el resultado para el jugador. A partir de los años 60, las empresas fueron introduciendo elementos electromecánicos, que relegaron a la antigua palanca a un simple papel decorativo en las slots. En 1963, la empresa Bally Technologies fabricó la primera máquina electrónica, conocida como Money Honey. En la parte inferior contaba con una bandeja para contener monedas, siendo capaz de pagar un premio máximo de 500 monedas a los jugadores con más suerte.

Un desarrollo de las máquinas tragaperras que ha culminado en la era digital. Gracias a las nuevas tecnologías, millones de jugadores de todo el mundo pueden disfrutar de una de las modalidades más populares desde cualquier parte y en cualquier momento del día de forma online. A pesar de la innovación, las slots online mantienen los diseños clásicos de las primeras máquinas tragaperras, inspirándose en los símbolos tradicionales de aquellas primeras máquinas que cambiaron la historia de los juegos de azar. Una combinación única para que los jugadores puedan seguir disfrutando de los mejores premios.

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